La filosofía de un hipster

La filosofía de un hipster

HipsterLo habrás oído en todos los sitios: hipster. Una palabreja que tiene su aquel pero que está más presente en nuestras vidas que Pablo Iglesias. ¿O eso es imposible? Pues bien, para que estés a la última de esta moda, te vamos a contar unas cuantas pinceladas de su filosofía de vida. Quizás descubras que dentro de ti hay un hipster sin explotar.

Su ideal es llevar un estilo de vida bohemio, que no importa si es muy precario, en tanto deje bastante tiempo libre para dedicarlo a disfrutar de las actividades creativas que realmente le interesan. En este apartado se incluyen leer, ver películas poco comerciales (olvídate de Ocho Apellidos Vascos) diseñar, visitar galerías

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La moda de las antigüedades

La moda de las antigüedades

¿Estás pensando en cambiar tu mobiliario? ¿Quieres darle un aire nuevo a tu casa? Meterte en reformas  puede resultar, además de carísimo muy engorroso, pero darle una mano de pintura a las paredes y cambiar algunos muebles puede hacer que tu hogar aparente ser algo totalmente diferente y por muy poco dinero. En esta tienda de muebles online, por ejemplo, podrás encontrar muebles nuevos a diferentes precios para todos los bolsillos para que puedas redecorar algunas habitaciones de tu vivienda.

Actualmente hay una tendencia en la moda decorativa que se dirige hacia la restauración y la conservación de antiguos muebles modernizándolos y adaptándolos a las necesidades actuales, pero no todo el mundo tiene la maña o la gracia

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La moda de las cupcakes

La moda de las cupcakes

La fiebre de los cupcakes es una moda que ha tenido mucha aceptación en España, un país de tradición repostera de origen andalusí y desarrollo en monasterios y conventos que se ha exportado fuera de nuestras fronteras.

Aunque ha sufrido algunas influencias por parte de la cocina francesa (famosa en el mundo entero durante el siglo XVIII), no deja de sorprender la alta popularidad de este dulce anglosajón mucho menos salubre que nuestra pastelería de obrador.

muffinsSi de algo ha carecido quizá siempre la repostería española es de un estilo decorativo realmente apetecible y elegante, siendo más fiable por el gusto que por el aspecto visual. Pero ya se conoce el dicho ese de que “la comida entra por los ojos”, y los cupcakes han traído con su repostería precisamente eso: mucha elegancia, creatividad y kilos de chocolate fondant cuya alta carga de azúcar nos lleva a comprar este producto repostero a pesar de su alto precio.

¡Pero si es una magdalena!

Muchos españoles insisten en la misma idea: una cupcake es una magdalena muy cara.

Visto así no se entiende tanto su éxito, pero el arte de la decoración de estas “magdalenas” es lo que ha llevado a muchos usuarios de la repostería a encontrar en ellas el objeto de su imaginación, convirtiendo la elaboración de estos dulces en una apasionante afición. Y es que la web está repleta de ofertas sobre cursos sobre la manipulación del fondant y páginas de creadores que venden sus diseños u ofrecen la confección de cupcakes personalizados, convirtiéndose en el regalo estrella de muchos cumpleaños y eventos.

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Qué fue de los carnavales

Qué fue de los carnavales

El Carnaval no solo es una fiesta de disfraces. El Carnaval es revolución. Aunque su existencia se remonta a tiempos de los sumerios y los egipcios –a ver quién es el guapo que rechaza cogerse una borrachera y echarse unas risas viendo cómo tú y tus colegotas armáis jaleo travestidos de meretrices amorreas-, en el origen del carnaval, tal y como lo conocemos, se encuentra la congoja que le producía al hombre medieval la gris expectativa de pasarse los cuarenta días de la cuaresma sin tocar la carne bajo pena de pecado mortal, en conmemoración de las penalidades sufridas por el Señor en su travesía por el desierto. El ansia de tener el jamón colgado en la cocina y

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Significado actual de las bodas

Significado actual de las bodas
Como dice la humorista argentina Charo López en uno de los ‘sketches’ del programa Cualca: “¿Cómo que te casás? ¿Pero vos sos gay? ¿No? Ah, pero yo pensé que los gays se casaban ahora nada más... ¿Es que es muy religiosa? ¿No? Rarísimo...” Pues sí, por lo visto la gente aún se casa. Aunque la cifra de matrimonios lleve los últimos treinta y cinco años en caída libre y alcanzase su número más bajo en el 2011, se ha producido un pequeño repunte en los dos últimos años. Las bodas civiles se han consolidado frente a las ceremonias religiosas y ahora dos de cada tres se producen fuera del seno de la Iglesia, pero eso sí, ya no abundan los matrimonios jóvenes y la media de edad se sitúa por encima de los treinta.
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La vida del estudiante, ¿tan buena como dicen?

La vida del estudiante, ¿tan buena como dicen?

¡Ah… La vida del estudiante! Qué bonita mezcla de alegría, ilusión, arrogancia y esa segura y firme sensación de poder comerte el mundo a cada paso. ¿Qué mejor sitio para manifestar estos estados de ánimo que en el ajetreado ecosistema de los campus universitarios?

 

Las universidades aparecen en Europa a principios del segundo milenio. En Bolonia surge la primera que podríamos considerar como tal en el año 1089, ofreciendo a sus medievales y acaudalados alumnos (que no alumnas) conocimientos de Derecho, en primer lugar, y Teología, Medicina, etc., después. En España, al igual que nos ocurre con la moda y las tendencias musicales, tardamos unos cuantos años en enterarnos de estas nuevas herramientas de difusión del conocimiento. La primera

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Fumar marihuana

Fumar marihuana

Fumar marihuana«Como ha quedado bien documentado, fumé marihuana de joven y yo lo veo como un mal hábito y un vicio no muy diferente a los cigarrillos que he fumado durante mi juventud y en gran parte de mi vida adulta. No creo que sea más peligroso que el alcohol», se destapaba Barack Obama el mes pasado en una entrevista para el semanario New Yorker. Y si Barack Obama, líder del mundo libre, dice que fumar marihuana no es muy distinto a fumar tabaco e incluso menos perjudicial que beber alcohol, por algo debe ser. Nada que no supieran la legendaria banda rockera Los Porretas, cuando en su tema Marihuana espetaban aquel “tú que la criticas y le pegas al orujo”.

La marihuana acompaña al ser humano, dueño de una curiosidad natural e insaciable hacia los psicotrópicos, desde los inicios de su historia. El cáñamo, el cannabis y la marihuana aparecen ya en escritos chinos datados nada menos que en el siglo XXVIII antes de Cristo y asociados al reinado de Shen Nung o Shennong, una figura a caballo entre la historia y la leyenda y considerado por la tradición del país oriental como el introductor de la agricultura. También en Asia, concretamente en el subcontinente indio, aparece el uso de la marihuana en diversas ceremonias religiosas desde el segundo milenio antes de Cristo, amparada por sus propiedades para expandir los horizontes de la mente, robustecer la salud y actuar como vigorizante sexual, aparte por supuesto de su empleo como alucinógeno ligero.

Como lo bueno no tarda en conocerse, a partir del 500 antes de Cristo comienzan a florecer los primeros porreros del Medio Oriente. Hay quien dice que incluso en el Antiguo Testamento hay unas cuantas referencias al cáñamo –además de una buena cantidad de ilusiones visuales y auditivas que bien podrían compararse con los efectos de un colocón en condiciones-. Quizás el Árbol de la Ciencia plantado en medio del Edén no daba precisamente manzanas. Poco más tarde, durante la Grecia Clásica, aparece la primera descripción de un submarino –fumar canutos de marihuana de forma incesante dentro de un espacio pequeño y cerrado, para crear una densa atmósfera de humo-. El honor de tal invento recae sobre los escitas, pueblo nómada de las estepas de Europa del Este, quienes disponían de una cabaña en la que, sobre unas piedras ardientes, depositaban resina de cáñamo (hachís, vamos) y permanecían horas inhalándolo. Otra modalidad de la sauna. Es posible que lo combinaran con una especie de vino cuyos ingredientes incluían esta misma resina. En la Antigua Roma pasó a ser un producto cotizado, ya que se importaba de Egipto. Todavía su uso era recreativo y asociado a prácticas mágicas. En medicina, su aplicación no pasó de ofrecer un remedio casero para la otitis.

Tal era la fama de su cultivo en tierras norteafricanas que en el siglo XIV, ya con la región sometida bajo el Imperio islámico, algunos historiadores coetáneos achacaron su consumo a la decadencia de la sociedad egipcia. Sin embargo, algunos reductos religiosos y sacerdotes vinculados a cultos arcaicos prosiguieron reservándola en su botiquín como herramienta para la meditación. Nada como una correcta dosis de marihuana para ir con la actitud adecuada a consultarle a la almohada sobre lo divino y lo humano. Los dioses así lo prescriben.

Con el descubrimiento de América, la marihuana descubre nuevos territorios por conquistar. Bajo la excusa de que el cannabis es ideal para fabricar cuerdas, los colonos españoles e ingleses poblaron de marihuana los campos de Chile y Virginia. El mismísimo George Washington dispondría de unos cuantos armarios de cultivo en los que separaba plantas macho de plantas hembra, según confesaba, para fines medicinales. No consta en cambio que el bueno de George padeciera glaucoma o náuseas matutinas. No obstante, esta tradición médica del cannabis será moneda común en la farmacopea de los Estados Unidos hasta su restricción en 1942 -claro que también la cocaína era un recurso habitual de la medicina y la psicología y, además, componía uno de los principales ingredientes de la Coca-Cola, como su propio nombre indica-.

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Despropósitos de Año Nuevo

Despropósitos de Año Nuevo

Día 1 de enero del año en curso. Trato de despegar los párpados de las córneas, fundidas todo en uno por el mejunje que conforma la atmósfera de mi desvencijada leonera, compuesta por un cóctel agitado y no mezclado de gin tonic, efluvios y vapores alcohólicos de procedencia indeterminada, cierto olor a sudor, peste hedionda a pies sin lavar, un toque ligero de polvo no sacudido y a baba pegajosa en rostro y almohada. Abandonado como un perro por el amor y la salud, castigado por excesos que no llevaron a ningún lado, acudo presto al váter a ahogar una náusea que amenazaba con transmutarse en vómito. Dejo correr el hilillo de lágrimas, bilis y saliva que pende desafiante ante

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¿El friki nace o se hace?

¿El friki nace o se hace?

Desde que el hombre es hombre, el friki es friki. Los has visto nacer, crecer y reproducirse (solo en contados casos) desde tu infancia, aunque hasta el nuevo milenio no has sido consciente de su etiquetado bajo la denominación de origen “friki”; adjetivo primero, sustantivo después. El rarito, el marginado, el gilí -¿quién no recuerda el capítulo aquel en el que Homer Simpson regresa a la Universidad y se asocia, a su pesar, con un grupo de estudiosos gilís para aprobar su examen pendiente?-. Es decir, una especie propia de homínido que se caracteriza por desarrollar en modo obsesivo unas aficiones e inquietudes consideradas exclusivas y minoritarias. El mismo que en Atapuerca prefería quedarse mirando las pinturas rupestres en el

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La horterada de San Valentín

La horterada de San Valentín

Ah, San Valentín. Es probable que al homo sapiens medio de sexo masculino le sea imposible memorizar y recordar fechas señaladas como el aniversario de su relación sentimental o el cumpleaños de su pareja o cónyuge, tanto más en tiempos en los que dispone de las redes sociales como principal herramienta de secretariado a jornada parcial y espía a tiempo completo. Sin embargo, todo hombre sabe que una vez iniciado febrero se aproxima una fecha señalada en rojo, quizás por medio de un contorno en forma de tierno corazoncito, en la cual ha de volcar su versión más romántica y entregada –probablemente también en compensación por los anteriores olvidos-.

Es ahí cuando el ingenio del macho, individuo sensible y conquistador,

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Jóvenes que hacen calceta: el DIY

Jóvenes que hacen calceta: el DIY

Cuando ya las ancianas de los pueblos se quejaban de la falta de interés de los jóvenes, cuando los jóvenes parecían más interesados en las nuevas tecnologías que en asuntos que durante años han sido cotidianos, surge el DIY (‘Do it yourself‘) o el ‘hágalo usted mismo’. Una nueva actividad que mantiene ocupados a multitud de jóvenes atraídos por el ahorro económico y por la diferencia que marca realizarse uno propio sus propios productos (aunque siempre pueda comprarlos en una tienda de productos hechos a mano, como Primera Edad, y luego decir que los ha hecho uno mismo).

Manualidades para decoración, regalos, realización de muñecos, arreglos aplicables a las últimas tendencias de moda para ropa e incluso bordados para bebé. El DIY ha derivado en que parte de la juventud, especialmente chicas, se interese por fin por aquello que han visto a sus abuelas hacer durante años. Coser con máquina, bordar, hacer ganchillo y otro tipo de actividades que se han granjeado el respeto de quienes aún no tienen la maña suficiente para realizarse su propio gorro de lana o un adorno para el bolso.

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Sin embargo, la práctica hacer calceta o punto también se han actualizado, al menos en cuanto a nombre se refiere. Como la mayoría de conceptos actuales, esta actividad es más conocida por los jóvenes como ‘kintting’. Otro ejemplo de cómo hacer ganchillo, punto o cualquier actividad dentro del DIY que se adapta a los nuevos tiempos es la sustitución de las tradicionales revistas de patrones por plantillas que se encuentran en diferentes blogs de Internet, que además inspiran sobre nuevos diseños o técnicas. Y además, las herramientas o las lanas se venden por Internet, o lo que es lo mismo, dándose la estas actividades tan tradicionales con las demandas de las nuevas generaciones a través de la compra por Internet.

Encontrar a jóvenes reunidos alrededor de una mesa haciendo punto en lugar de pasarse las tardes delante de un ordenador ha llevado a algunos a aplicar el simpático concepto de viejoven. Sin embargo, más que un intento de imitar a sus antecesores, el origen del DIY puede encontrarse en el ahorro económico con respecto a algunos productos (por ejemplo, jerséis de lana que en tiendas pueden alcanzar precios desobirtados con respecto a una madeja de lana). Algunas teorías asocian el nacimiento de esta práctica como una forma de protesta ante el consumismo («se rompe, compro otro» frente al «se rompe, lo arreglo»).

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