23 enero, 2020

Un alegato contra el tacón

Un alegato contra el tacón

Cuando tengo que llevar tacón a algún evento por motivos estrictamente protocolarios siempre acabo quejándome sin remedio porque me dejan los pies convertidos en polvo doloroso. Ante esta situación, siempre viene alguien a decirme la típica y conocida frase de “eso es porque no estás acostumbrada” ante lo que yo siempre me tengo que callar una pregunta claramente lógica “¿Y por qué tengo que acostumbrarme a algo que me hace daño?”.

Es algo que supera mi comprensión. Los podólogos los desaconsejan, nos hacen llagas y heridas, nos provocan dolor plantar y de talón, pueden provocarnos una torcedura de tobillo que acabe en un esguince e incluso una rotura ósea, y aun así la moda se empeña en metérnoslos por los ojos al tiempo que, el supuesto protocolo, nos obliga a usarlos en ciertos eventos. Pues no, me niego en rotundo.

Gracias a los dioses del Olimpo no soy la única que opina así, el problema es que las que somos caras desconocidas podemos hacer muy poco para cambiar esta moda extremadamente machista. Si a los hombre les gustan las piernas de una mujer con tacones que se los pongan ellos para ver lo que duelen y luego que hablen sobre la posibilidad de pedirle a su mujer o novia que los use. Aunque ante esto siempre me sale la típica que me dice que ella se los pone porque le gustan, y a mí me parece muy bien, yo no tengo por qué imponer mi forma de pensar a nadie, pero entonces me pregunto si le gustan tanto como para ponérselos si el mundo de la moda empieza a dejar de usarlos. Lo dudo mucho.

Ahora bien, también hay caras conocidas que abogan por eliminar el uso de los tacones en cualquier ámbito y esas personas sí pueden marcar la diferencia.

Toñi Moreno lleva años luciendo zapato plato y zapatillas, de hecho soy de la opinión de que junto a Emilio Aragón es el personaje público que mejor lleva un traje con zapatillas. Pero ella no fue pionera, sin investigar mucho me viene a la mente Ellen Degeneres, a quien siempre recuerdo con este calzado. ¿Quiénes más han reivindicado la posibilidad de no llevar tacones a pesar de ir a eventos que así lo requieren por protocolo? Pues Emily Blunt, Inés de La Fressangem, Uma Thurman, Karlie Closs, y Gal Gadot son algunas actrices y modelos que se presentaron en la alfombra roja de galas y festivales de cine con zapato plano, pero lo que más llamó la atención fue ver a Julia Roberts y a Kristen Stewart desfilar descalzas.

Gracias a que los tiempos están cambiando, ya son muchas las colecciones de calzado que incluyen zapato plano elegante para lucir con ciertos looks. Las profesionales de Serendipiashoes aseguran que ahora ya es posible “salir de fiesta” e ir a una boda sin tener que sufrir el dolor de los tacones.

Secuelas negativas de tacón

Los tacones tienen siglos de historia, eso lo sabemos, y aunque en el siglo XV tenían una función práctica (manejar las caballerizas con el objetivo de que el pie encajara en el estribo) lo de ahora ya es solo un tema estético. De hecho, el tacón en su día fue un calzado meramente masculino, lo que pasa es que a partir del siglo XVII todo el tema de la moda empezó a cambiar y a la mujer se la vistió (porque fue un hombre quien decidió los atuendos) con vestidos que buscaban la curva con el objetivo de resaltar la figura y tacones para parecer más esbeltas y altas. Tendencia que, desgraciadamente, ha perdurado hasta hoy.

Pero es que los tacones nos causan más daño que beneficio, cuanto más alto y estrecho es el zapato, más daño hace a nuestros pies.

  1. Malformaciones en los pies

Los peligros más habituales de los tacones altos son los más temidos por los podólogos, que llevan años advirtiendo sobre los juanetes, durezas, dedos martillo y deformaciones que puede provocar este calzado.

  1. Lesiones de tobillo

Otro de los problemas más comunes son los esguinces y fracturas. El riesgo queda perfectamente ilustrado con la imagen de alguien que camina con zapatos altos por primera vez. La inestabilidad que demuestra afecta especialmente a los tobillos.

  1. Artrosis

El uso continuado de tacones altos hace que algunas mujeres tiendan a arquear las piernas a la altura de las rodillas. Esta fuerza constante en esa zona puede ser el detonante de un deterioro de las articulaciones y provocar una artrosis de rodilla.

  1. Tensión en el tendón de Aquiles

Subirse a los tacones también puede crear tensión del tendón que une el talón con la pantorilla. La postura que adquirimos al llevarlos acorta la longitud de este tendón hasta tal punto que caminar sobre plano puede llegar a ser doloroso.

  1. Mala circulación

Los problemas de tipo circulatorio son bastante frecuente, ya que se dificulta la circulación de retorno, provocando la retención de la sangre en las extremidades inferiores. Por ello, a partir de cierta edad se aconseja no sobrepasar los 5 cm de altura. El primer síntoma es la inflamación local en la zona (piernas hinchadas), retención de líquidos, etc. Pero a la larga, puede ser el detonante de la aparición de varices. Eso sí, podemos realizar baños de contraste o tomar una solución oral con principio vasoprotector para reducir estos síntomas.

  1. Tensión y dolor lumbar

Nuestra espalda también sufre las consecuencias del uso reiterado de tacones altos. La inclinación que provocan en los tobillos, rodillas y cadera hace que la postura del cuerpo cambie y la espalda se curve, provocando tensiones musculares y dolores lumbares.

Ante estos problemas no seré yo quien cambie de forma de pensar, seguiré viviendo en zapatillas, con el uso de la sandalia cómoda en verano y de algún zapato de suela cómoda para eventos algo más formales. ¿Y tú, reivindicas o sigues con los tacones?