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Ropa con protección solar: ¿funciona?

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El sol nos da vida. Nos trasmite vitalidad y energía. Los días soleados invitan a salir, pasear, disfrutar y hacer todo tipo de actividades al aire libre. Sin embargo, como todos sabemos, una excesiva exposición a los rayos del sol, puede resultar contraproducente. Hay que tomar precauciones para poder disfrutar a pleno sol, de todos los beneficios que el astro rey, aporta. En primer lugar, hay que proteger la piel. Nuestra primera línea de defensa, la barrera que protege al organismo de las agresiones externas, también debe ser cuidada y protegida. Esa es la finalidad primera de la ropa, aunque la moda, nos haga creer lo contrario.

Resulta inevitable que los propios diseñadores consideren en sus creaciones como hacer que sus prendas, resulten más eficaces frente a los rayos ultravioleta. Con esa finalidad nace From sun with love: diseñar ropa solar para proteger la piel de los rayos UV. Es algo evidente que la ropa, ya de por sí, protege del sol y otros efectos adversos de la meteorología. Esto es así porque bloquea los rayos del sol. Sin embargo, aparte de esa protección “natural” que ofrece, podemos encontrar ropa diseñada con esta finalidad en exclusiva, la de proteger del sol, gracias a que sus tejidos, no permiten el paso de sus rayo o incorpora algún producto con filtro solar. Estas propiedades, aumentan su efectividad.

La vestimenta es sin duda, uno de los mejores aliados a la hora de proteger la piel de los rayos solares. La industria textil ha sabido aprovechar ese potencial debido a la capacidad, inherente a ella, de proteger del sol y ha dado un paso más allá, añadiendo elementos que aumentan su efectividad. Este tipo de ropa, se conoce como ropa con protección solar o UPF y protege la piel de las radiaciones a la vez que suele ser resistente al agua.

Aunque no dudamos de la veracidad y efectividad de este tipo de añadidos a la ropa, inevitablemente, nos surgen una serie de preguntas que pretendemos contestar en este artículo. Aspectos tales como cual es el tipo de prendas que más protegen, su efectividad o como esta confeccionadas exactamente, son algunas de las dudas que queremos despejar.

La ropa frente al sol

Al igual que sucede con las gafas de sol, la capacidad de la ropa para protegernos de los rayos solares, se mide en UPF (factor de protección solar por sus siglas en inglés). Este factor, alude a la cantidad de radiaciones ultravioletas que es capaz de bloquear, el tejido en cuestión.

Como ejemplo, pongamos un pantalón vaquero, prenda que todo el mundo tiene en su armario, si te fijas, el tejido es especialmente tupido. Ofrece una protección UPF de cien. Lo que quiere indicarnos que bloquea el cien por cien de esas radiaciones solares. En el lado opuesto, encontramos las medias de licra, su tejido es poco denso, por lo que ofrece una protección de UPF dos.

Expertos en la materia, nos indican cuales son los tres aspectos en los que debemos fijarnos para determinar si una prenda de vestir, protege más o menos.

En primer lugar, comprobar el entramado del tejido. La ropa tiene un efecto colador, cuanto más pequeños son los agujeritos que dejan las fibras, menos permite el paso del sol. En consecuencia, los tejidos muy apretados como los de origen sintético o algodón, protegen mas que los fabricados con lino que, aun siendo muy fresco, permite el paso de las radiaciones. Un factor añadido a tener en cuenta, es que la ropa que encoge en la lavadora, incrementa su UPF, pues el entramado se compacta. A su vez, cuantos más lavados lleva la prenda, mas fibras y hebras pierde el tejido, ahuecando el entramado. Lo que conlleva una pérdida de protección frente a los rayos solares.

En segundo lugar, el grosor de la ropa, influye directamente en la cantidad de radiaciones que permite pasar. Este hecho, resulta tan obvio como evidente: a mayor grosor menor radiación.

Por último, el color de la ropa, también influye en la cantidad de rayos UV que el tejido deja pasar. Cuanto más oscuro sea el tejido, mayor bloqueo ante las radiaciones. Si miramos el tejido al microscopio, podemos comprobar como esas moléculas de color que se utilizan para teñir los tejidos, se adhieren al entramado del tejido y lo vuelven más denso. De ahí que el blanco, sea el color que menos protección ofrece.

Los expertos en protección solar, consideran que todas las prendas deberían indicar en su etiqueta su UPF, del mismo modo que las cremas cuentan con el FPS que poseen, los tejidos deberían aportar esa información.

Ropa mojada, menos protección

Quizá nos resulte extraño y nos choque esta afirmación. No obstante, cuando la ropa se moja, la efectividad de su protección frente a los rayos del sol, disminuye hasta la mitad. Esto ocurre porque un tejido mojado (y esto es muy fácil de comprobar) se torna más transparente, lo que permite el paso de los rayos UV con mayor verticalidad. En consecuencia, si una camiseta de algodón que suele ofrecer un factor de protección de cuarenta se moja, ofrece un veinte.

Es crucial tener en cuenta este dato, sobre todo a la hora de acudir a la piscina o la playa, donde es habitual que las camisetas se mojen. Hay que saber que, si no llevas crema solar, por mucho que te pongas la camiseta, si esta mojada, no gozarás de la protección adecuada.

Esto nos lleva a la siguiente cuestión: ¿Qué lleva la ropa con protección solar? Veamos, de por sí, la ropa ya constituye una excelente barrera de protección frente al sol. Sin embargo, contamos con prendas que ya han sido tratadas con tecnología para incrementar ese UPF. Este tipo de prendas, incorporan en su tejido, micropartículas de oxido de titanio o zinc. Esta serie de partículas minerales, absorben la radiación como si de un filtro solar se tratara, de hecho, se utilizan en la elaboración de algunas cremas solares.

Aun así, los expertos, aseguran  que la diferencia entre una camiseta de algodón de un color oscuro y la misma camiseta con UPF añadido, no es excesiva. La primera rondará entre un cuarenta o cincuenta de UPF y la segunda un setenta y cinco. La mayor diferencia entre ambas es el etiquetado, pues en la primera no se ha medido el UPF, con lo cual, no aparece en su etiqueta, en tanto que la segunda sí.

En la actualidad, la normativa europea, recomienda incorporar en las etiquetas de los tejidos el UPF de la prenda, pero no se considera obligatorio.

Algo que conviene destacar es que las camisetas con UPF, están pensadas y diseñadas para acudir a la playa o practicar deporte. En ese sentido, aparte de ofrecer mayor protección, tienen una capacidad de secado mayor. Se seca con mayor facilidad, algo que no sucede con el algodón, lo que nos devuelve al hecho de que una prenda mojada, ofrece la mitad de protección que una que esta seca.

La última cuestión que nos planteamos es sobre si resulta mejor utilizar ropa con protección solar o cremas solares. En este sentido, los expertos, señalan que la ropa proporciona una mejor barrera de protección frente a las radiaciones solares, siendo más fiable que la que ofrecen las cremas, debido a que permanece inalterable. Es decir, no se modifica ni cambia con un roce o al meterse en el agua como si sucede con las cremas solares. Aunque cabe recordar que, si sudas, es protección disminuye.

Por otro lado, la ropa, presenta un riesgo menor de padecer alergias. Algo que ocurre con las cremas, pues se han dado casos de dermatitis de contacto y existen estudios que evidencian que, su absorción a través de la piel, pueden llegar a tener un efecto negativo a nivel endocrino. No obstante, aunque todavía no se hayan descrito alergias a la ropa tratada con UPF, no quiere decir que no se den en el futuro. Cuantas más sustancias químicas se añadan a los tejidos, mayor riesgo existe.

En consecuencia, ropa y crema solar, deben ser estrategias complementarias. Evidentemente no cubrimos con ropa todo el cuerpo y menos cuando llega el calor. Por lo tanto, una cosa para cada momento. Si te vas a meter en el agua o a tomar el sol, lo mejor, es utilizar la protección adecuada y tomar las medidas oportunas de protección en función de la actividad.

Proteger la piel de las radiaciones solares, tiene la finalidad de evitar padecer ciertos tipos de cáncer, entre otras cuestiones. La exposición al sol y las radiaciones ultravioletas, aumentan el riesgo de padecer algún tipo de cáncer de piel, de los cuales, el melanoma (el más grave de todos), se deriva de esa exposición a los rayos UV. Las cremas solares siguen siendo el método más popular y, aunque se ha demostrado la reducción de la incidencia de melanoma en un cincuenta por cien, su uso a largo plazo pueden conllevar otra serie de consecuencias a nivel neurológico, endocrino y de desarrollo, debido a los químicos.

Por lo tanto, la ropa con protección solar es el aliado perfecto para evitar los efectos negativos de la exposición al sol. Combinado con las cremas solares, constituyen la forma óptima de protección.

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