21 agosto, 2020

Los animales no se abandonan

Los animales no se abandonan

Se está hablando muchísimo del turismo nacional y de cómo nosotros mismos somos los únicos capaces de salvar al sector, ya que extranjeros están llegando muy pocos debido al Covid19, sin embargo se está hablando muy poco de que ese turismo nacional está dejando, de nuevo, a miles de animales abandonados en carreteras, protectoras de animales, asociaciones e incluso atados a una farola. Sé que no es lo mismo, que no debería tener nada que ver una cosa con la otra, pero la realidad es que cuanto más viajamos los españoles, más animales abandonados encontramos.

Puede que hace muchos años, y digo mucho a conciencia, esto fuera algo en lo que la población no pensaba. Se animaban a tener un cachorro, incluso a cuidarlo y darle sus necesidades básicas, pero cuando llegaba la hora de las vacaciones y se daban cuenta de que no podían llevarlo con ellos y de que tampoco tenían donde dejarlo, acababan abandonándolo. Seamos sinceros, las personas con un poco de ética y corazón jamás harían al crueldad, así que defensa (estuviésemos en el año que fuese) no existe, pero he de reconocer que antes había menos información, e incluso menos medios que ahora.

Lo de la información es obvio, más que nada porque si antes ya había campañas impresionantes donde no dejábamos de ver al pobre perrito abandonado en el arcén de la carretera bajo el slogan “Él nunca lo haría”, ahora tenemos mensajes similares cada dos por tres en el teléfono móvil, a través de las redes sociales, a través de los mensajes y vídeos virales de Whatssup, y por supuesto, en los medios de comunicación tradicionales.

¿Y por qué hablo también de los medios? Pues porque antes no teníamos las posibilidades que tenemos ahora. Hoy por hoy, hay alojamientos “pet friendly” por todo el planeta, incluso en España, que parece que este tema lo llevamos un poco con retraso (como tantos otros). Hoy por hoy, podemos incluso viajar en avión con nuestra mascota (si no me creéis visitad la web animalesporavion.com), e incluso hay hoteles para perros que se encargan de cuidarlos como a reyes mientras nosotros tenemos que salir de viaje, ya sea por ocio o por trabajo. Lo que quiero decir con esto es que si los abandonamos es porque nos da la gana, porque nos resulta más cómodo, porque nos cansamos de ellos o porque queremos menos responsabilidades de las que adquirimos cuando compramos al cachorro o lo adoptamos (vaya por delante que estoy en contra de la compra de animales).

Sin embargo, aún hay quien tiene excusas para poner como que si se lo lleva de viaje con él a Roma tendrá que dejarlo solo en el hotel porque al perro no le dejan entrar a los museos ni a visitar los monumentos. Ante eso yo digo “pues déjalo en un hotel para mascotas” y entonces me dicen que no tienen dinero para tanto. Pues bien, queridos posibles propietarios de cachorros o perros adultos del futuro, os lo voy a explicar solo una vez más. Si deseáis adoptar a un animal, un perro en este caso, debéis tener en cuenta lo siguiente:

  • Necesitan salir a pasear un mínimo de tres veces al día.
  • Un perro no puede pasarse el día solo en casa (aunque vayas a sacarlo esas tres veces y te vuelvas a ir).
  • Hay que cubrir sus necesidades básicas, siempre, sin excepción.
  • Deben recibir asistencia veterinaria, entre la que se incluyen las primeras vacunas, pasaporte, microchip y posteriormente la vacunación y desparasitación interna y externa anual. Eso ya es, de por sí, dinero, pero si además añadimos que como nosotros se pueden poner malitos hay que tener en cuenta que es posible que debamos asumir facturas importantes para cuidar su salud.
  • Si salimos de viaje, necesitan un lugar donde quedarse en caso de que no podamos llevarlos con nosotros. Puede ser con algún familiar o amigos responsables, pero si no contamos con nadie así, debemos hospedarlo en un hotel canino o similar.
  • Los animales necesitan ocio, así que hay que llevarlos a jugar al parque, a la playa canina o al campo de vez en cuando. Lo ideal sería una vez a la semana como mínimo (además de sus paseos y los juegos en casa), así harán algo de deporte y eso les beneficiará.
  • Los animales, sobre todo cuando son pequeños, pueden romper cosas como zapatillas, móviles, mandos a distancia e incluso muebles. Cualquier cosa que esté a su alcance es susceptible de ser mordida y destrozada hasta que el animal esté educado. Es lo que hay y tenemos que asumirlo.
  • Los animales, sobre todo si no son educados, ladran, y mucho, por lo que debemos tomar las responsabilidades oportunas con el fin de no molestar a los vecinos.
  • Hay que recoger sus cacas, siempre, y debemos limpiar sus orines con agua, agua y jabón, o agua y vinagre, siempre también.
  • El perro siempre debe pasear atado, con su correa, por la calle por tres motivos: no molestar a nadie, evitar que sea atropellado por un vehículo y evitar que se asuste y huya.

Y aunque seguramente estoy olvidando algo obvio, por ahora esto es lo básico en lo que pienso. Si no estás dispuesto a hacer todo eso por tu perro, entonces no debes tener perro.

Mi experiencia

El año pasado, por estas fechas, alquile una casita de madrea en Camping Boneta, en Barruera. Yo vivo en el sur, así que el primer escollo que tuve que salvar fue el viaje. Opté por el coche, fui desde Huelva hasta los pirineos en coche privado y mi animal viajó seguro con un arnés homologado que funciona como un cinturón y se agarra al mismo enganche.

Una vez allí, me enfrente a la incertidumbre de no saber adónde podía ir con él y a dónde no, pero es sencillo: te informas. Y, si eres una persona responsable, como yo me considero, elegirás un viaje similar al mío, al aire libre, donde hay muchas cosas que puedes haces con tu perro. Mi familia, mi perro y yo, hicimos senderismo, visitamos pueblos colindantes, vimos parajes preciosos y todos lo pasamos genial.

Lo que no puede pretender es irte de viaje con tu animal a algún sitio donde él no puede entrar porque, lógicamente, acabarás teniendo problemas. En ese caso tendrás que optar por dejar el perro con alguien que lo cuide de tu confianza o contratar una estancia en un hotel canino.

Pero ¿y qué pasa si lo que queréis hacer es pasar un mesecito de alquiler en alguna ciudad costera? Pues si os habéis interesado sabréis que actualmente hay playas caninas por toda la costa española. Las hay mejores, como las de Santa Pola o Aguamarga, donde hay arena e incluso chiringuitos para tomarte una cervecita fresquita o un refrigerio y también las hay de piedras, como la de Altea. Cito estas, porque la última vez que estuve de viaje en la costa con mi perro fue por la costa alicantina. Pero hay playas caninas en Cataluña, en Murcia, en Andalucía, en Galicia, en Asturias y en el País Vasco así que hay mucho donde elegir.

Además, he tenido la oportunidad de viajar a ciudades como Bilbao o a pueblos de Asturias donde la mentalidad de los habitantes es bien distinta a la que se tiene por el centro y sur del país. Allí no se ve heces de perro por la calle, ni huele a orín en las esquinas, porque casi todos son responsables de limpiar lo que su perro ensucia y, probablemente debido a eso, los animales son  bien recibidos en muchos sitios, incluso en cafeterías  y restaurantes. Yo misma he podido comer con mi perro en el salón interior de un restaurante de tapas mientras afuera diluviaba y nadie, ningún comensal, miro extraño al camarero por darme permiso para entrar ni se quejó, de hecho, ni siquiera se extrañaron al ver acceder a una persona con su perro dentro del restaurante. Por supuesto, luego me di cuenta de que no era el único, ya que había más personas en mi misma situación.

Me sirvieron una comida deliciosa, y a mi perro le dieron un cuenco con agua fresca por si tenía sed. Eso, en mi comunidad, es impensable. Como mucho puede ver algo parecido en las terrazas de los restaurantes y a veces ni eso, porque no está bien visto.

Fuera de España no he viajado mucho con mi mascota porque reconozco que es más complicado, aunque si quieres, puedes hacerlo. La única vez que lo hice fue para visitar a una amiga en Reino Unido y, como íbamos a su casa, decidí llevar a mi perro conmigo.

El animal se portó muy bien, y eso que a veces se quedaba solo en una casa desconocida, y he de reconocer que no todos los animales se portan así, aunque también creo que una gran parte de responsabilidad de esos comportamientos es de los propietarios, pues hay quien educa y quien no lo hace.

Así que ahora pregunto, ¿después de conocer todo lo que he explicado, tendrías perro, irías de viaje con él? Espero vuestras respuestas en los comentarios.