25 febrero, 2019

La nueva tendencia estética, el selfie perfecto

La nueva tendencia estética, el selfie perfecto

En pleno siglo XXI, en la era de internet y  las redes sociales las modas se construyen así como se destruyen de manera vertiginosa, gracias a estos medios y debido a ellos se crean modas que llegan a cantidades ingentes de personas al otro lado del planeta, de manera casi incontrolable, vivimos en un mundo globalizado en el que todo el mundo está conectado y todo el mundo recibe la influencia  del resto del mundo.

Formamos parte de una sociedad moderna influenciada por medios de comunicación de todo tipo, telediarios, prensa escrita, radio y redes sociales. Todas ellas son herramientas de márketing para bombardearnos con todo aquello que necesita ser vendido para ser consumido, y ahí es donde entramos nosotros como lo que somos, los consumidores, sin darnos cuenta diariamente consumimos todo tipo de productos, nos los meten no solo por los ojos, sino por todos nuestros sentidos.

Los influencers no son modelo de nada

Algo que se mueve mucho, y que hoy en día ha alcanzado cotas altísimas, es el tema de la moda, la moda textil de la mano de famosos influencers, aquellos que son seguidos por las redes sociales y que aprovechan esa cola de seguidores para hacer publicidad para nada encubierta. Pero no solamente se trata de moda textil, se publicita todo tipo de productos, de belleza, de nutrición, marcas de gafas, relojes, calzado….un largo etcétera, cualquier cosa que podamos imaginar. No obstante si hay algo en común en todos estos influencers es su aspecto físico, las marcas no buscan a cualquiera para “vender” sus productos, buscan determinado tipo de persona que responda a ciertos cánones, generalmente gente joven, guapa, atractivos, con curvas y musculados…vamos, lo que viene siendo vendedores modelos. El motivo para detenernos y señalar esta cuestión no es otro que el hecho de que se sigue perpetuando una única imagen de persona, como si no hubiera billones de personas diferentes en este mundo, siempre encontramos los mismos tópicos, las mismas características en las personas usadas como imagen.

E aquí cuando empieza el problema, en una sociedad bombardeada con tanta publicidad, que las personas que vemos respondan siempre a las mismas características, al que más y al que menos le hace pensar que fuera de eso cualquier otra cosa está mal o es feo. En una sociedad que se mueve por las apariencias se corre el riesgo de dejarnos llevar por la moda y querer parecernos a ese modelo que nos imponen de manera interesada. Las empresas pasan de utilizar modelos que pudieran resultar atractivos para el gran público a crear modas y tendencias psicológicas en masa que se mueven por la imitación, por la búsqueda de ese ideal.

Que no se entiendan mal estas líneas pues todo el mundo tiene su criterio y todo el mundo puede tener algo en su físico que no le guste, pero es que esto le ocurre a todo el mundo. Esas personas ideales que nos son mostrados como modelos también cambiarían cosas de su aspecto, pero eso no nos es mostrado, lo que se considera imperfecto o causa de vergüenza normalmente todos lo ocultamos y más en estos medios  movidos por el márketing. Hay muchas personas que se someten a intervenciones de belleza para mejorar aquello que no le gusta o aquello con lo que no terminan de sentirse cómodos, todos conocemos el boom de la cirugía estética de hace unos años en los que triunfaban las operaciones de pecho, liposucciones… Pero una cosa es hacerse algún retoque, como decimos, para mejorar aquello con lo que no estamos del todo a gusto, y otra cuestión muy diferente es obsesionarse con las operaciones estéticas, volverse adicto a este tipo de intervenciones en contra incluso del consejo médico. Todos hemos visto a personas que se les nota de lejos que se han operado, que parecen muñecos debido a que han perdido completamente sus rasgos personales, su aspecto humano, y parecen muñecos de goma.

Los expertos de Beyou Ssalud nos indican que actualmente las tendencias en tratamientos de belleza se mueven entre la otoplastia, rinoplastia, bótox, ginecomastia, dimplesmile, genioplastia…Señalan, seguramente de manera acertada, que la llegada de las redes sociales y su influencia, las nuevas tecnologías, los selfies, y la necesidad de publicar en dichas redes, puede seguramente motivar que lo que más se pide actualmente en tratamientos de belleza se centre sobre todo en la cara.