Un amante del vino siempre tendrá a mano un decantador para deleitarse con sus caldos. Para los profanos, aunque les guste el vino y tomen una copa de cuando en cuando, este elemento, es algo que no logran entender. Para otros tantos, los decantadores, constituyen un excelente elemento decorativo sobre la mesa o en la vitrina. Sin embargo, el decantador de vino, tiene una finalidad muy concreta y es el perfecto aliado, para hacer que el vino, cobre toda su fuerza y se deguste como es debido.
Cualquier persona que guste de tomar vino en casa, debería contar con un decantador. Por desgracia para muchos, a este elemento, se le presta muy poca atención, por lo que pasa desapercibido y no se suele utilizar. Aun así, podemos asegurar que, como dicen los entendidos, utilizar un decantador, supone un antes y un después en las catas de vino. Por lo que vamos a prestarle un poquito de atención y aprender que es, como se utiliza y para qué y, si nos da tiempo, algo sobre los mejores decantadores que se pueden utilizar.
El uso de decantador siempre lleva algunas preguntas asociadas, como si es necesario usarlo siempre o si es bonito servir el vino en uno. La respuesta a la primera pregunta es no, para la segunda, casi siempre resulta bonito. Pero esto no trata solo de contestar a estas preguntas, sino de lo que aporta el decantador al vino y, las razones que invitan a considerar el hecho de darle un lugar especial a este utensilio, si disfrutas con una buena copa de vino. Nada como empezar por saber lo que es un decantador para poder adentrarse en los efectos que produce en el vino. Así que, vamos a por ello.
Más que un recipiente de cristal
Todos hemos visto un decantador de vino en alguna ocasión. No es más que un recipiente de cristal con una base ancha y un cuello estrecho. Sencillo. De su sencillez, la complejidad de su función resulta más difícil de comprender, pero su finalidad es la de airear el vino y eliminar las sustancias que pueda contener la botella. Con este simple gesto, nos recuerdan los especialistas en suministros para hostelería de Giona Company, se logra separar la sustancia liquida de la sólida, lo que permite que se pueda degustar un vino, total y absolutamente, limpio. Según ellos, una de las mejores opciones es este dispensador de vino por copa.
Este efecto conlleva una oxigenación que, permite que el vino adquiera color, se atempere y oxigene. Durante la crianza del vino en la botella, los aromas quedan reposados, por lo que tomar un vino sin oxigenación previa, no permite percibir el caldo en todo su esplendor. Es posible que te haya pasado alguna vez que el primer trago no sepa igual que el cuarto o quinto. Cuando la copa lleva un tiempo servida y el vino, ha cogido cuerpo. Con el decantador, el primer trago, siempre es bueno.
Son muchos los que no hacen diferencia entre decantar y airear un vino. Si bien es cierto que la finalidad puede ser la misma, existen algunas diferencias. Cuando se habla de airear el vino, se alude a su oxigenación, es decir, a que se revelen las características ocultadas en la crianza. Cuando se utiliza el decantador, el vino se oxigena y destapa sus aromas al mismo tiempo que se separan los sedimentos que pueda haber en la botella. Otra de las diferencias es que, para decantar el vino, bastan unos minutos, mientras que para oxigenarlo, puede ser necesario hasta una hora. Sin olvidar que para decantar, hace falta decantador y, para oxigenar, basta con abrir la botella.
No todos los vinos necesitan un decantador. De hecho, tampoco todos los vinos necesitan el mismo tiempo en el decantador. Por lo que nos vamos a hacer la chuleta adecuada (no para comer) y apuntar los vinos que si o si, necesitan decantación:
- Los vinos con escasa clarificación y filtración, puesto que tienen más sedimentos.
- Vinos que llevan muchos tiempos guardados, también cargados de sedimentos.
- Vinos con larga crianza en botella.
- Tintos jóvenes astringentes.
- Tintos muy concentrados.
- Vinos con aromas reducidos.
- Blancos envejecidos.
- Blancos con barrica.
- Oportos Vintage.
- Cualquier vino que se quiera oxigenar.
En esencia, esta es la lista de vino que si hay que decantar para obtener la mejor degustación. Pero el decantador está permitido siempre que se considere. Si te encuentras ante un vino joven, al decantarlo, aunque no esté en la lista, conseguirás potenciar sus aromas y ayudar en la oxigenación. Cuando se trata de un vino añejo, además de acelerar la oxigenación, separas sus sedimentos.
Por otro lado, aunque tengamos entre manos un vino de los de la lista, hay que saber cuánto tiempo de decantado necesita, puesto que, como ya hemos comentado, no todos requieren el mismo. Los más añejos, necesitan menos tiempo de oxigenación, por lo que no hace falta que estén en el decantador demasiado tiempo.
Los vinos adultos, se decantan antes de ser consumidos, a diferencia que un vino joven que, puede decantarse horas antes. Lo que tienes que recordar en todo momento es que, si dejas el vino mucho tiempo en el decantador, bajara su temperatura y perderá, tanto propiedades como aromas. Como media, diremos que el tiempo en el decantador, suele ser de cuarenta minutos, lo que matizaremos a continuación.
Como utilizar el decantador
Antes de utilizar el decantador, algo esencial: asegurar que esté limpio y seco. Hecha la comprobación, se vierte el vino lentamente en el decantador, deteniéndose para dejar que los sedimentos se asienten en el fondo de la botella. El decantador debe ser lo suficientemente grande para que el vino respire, pero no tanto para que pierda su temperatura. El consejo de los entendidos es testar la evolución. Hay quien dice que algunos vinos, necesitan estar en el decantador hasta dos horas, aunque otros, aseguran no haber esperado tanto tiempo. Lo ideal es decantarlo en torno a unos diez o quince minutos, lo que permite al vino que se asiente y libere su potencial. A partir de ahí, no hay formula exacta. Darle tiempo y probar es la mejor manera de comprobar si la decantación ha hecho su efecto. Si al probarlo, las notas se pueden mejorar, dejarlo un poco más es lo adecuado.
El uso del decantador, no tiene pues, mayor misterio. Tan solo hay que echar el vino con lentitud y dejarlo ahí. Pero vayamos paso a paso:
- Abrir la botella de vino.
- Verter el vino por la pared del decantador. No hay que verter el vino de una vez, hay que hacerlo con suavidad, haciendo que el caldo este siempre en contacto con la pared del decantador.
- Dejar airear, entre cinco y cuarenta minutos, según el vino que se vaya a degustar.
- Servir y deleitarse con el resultado.
A pesar de que se trata de un elemento sencillo, existen diferentes decantadores de vino. En función del tipo de vino o lo que se pretenda obtener del mismo, se puede optar por una de las dos opciones más habituales, aunque existen variantes debido al diseño.
Por lo tanto, encontramos decantadores de máxima oxigenación, denominados aireadores. Por su diseño, anchura grande en boca y paredes amplias, permite que el vino rompa al caer, produciendo una oxigenación más sencilla. Por otro lado el decantador de mínima oxigenación, con boca más estrecha y una inclinación mínima de sus paredes. En estos decantadores, el vino no rompe, pero permite la sedimentación buscada.
Estos son los dos tipos de decantadores que podemos encontrar. Luego, en base a su diseño, se pueden encontrar algunos muy originales y novedosos, además de que existen decantadores eléctricos.
Para elegir un decantador adecuado, lo primero que hay que saber el vino que se va a tomar. Los vinos tintos con muchos taninos, requieren de mayor tiempo en el decantador para mejorar su expresión. En este caso, es mejor optar por un decantador de máxima oxigenación, el mismo que para los tintos con cuerpo. Para los vinos tintos con cuerpo medio o ligero, lo más aconsejable es el decantador de mínima expresión.
Si nos encontramos ante vinos blancos o rosados, los decantadores no son necesarios, aunque si se recurre a ellos, lo mejor es utilizar uno de máxima oxigenación. Poco más se puede añadir sobre los decantadores de vino. En resumidas cuentas, un decantador de vino constituye un billete de primera clase, cuando se viaja al mundo de la degustación de vinos. Utilizarlo siempre beneficia y nunca perjudica, por lo que contar con uno, siempre es una excelente inversión. El mercado ofrece decantadores de todo tipo, incluso diseñados para poder llevarlos a cualquier lugar. Alguno de ellos, cumple su misión sin necesidad de dejar el vino en su interior, ejercen como filtro y dejan caer el vino directamente en la copa. Basta con esperar unos minutos para degustar un caldo correctamente aireado y decantado, sin la necesidad de disponer de uno de cristal.
En conclusión, solo podemos decir que, si te gusta el vino, aunque solo lo tomes de cuando en cuando, hay que tener a mano un decantador y, porque no, probar la experiencia. Seguramente quieras repetir.