23 febrero, 2021

¿En qué pueden ayudar a nuestra salud las aguas minero medicinales?

¿En qué pueden ayudar a nuestra salud las aguas minero medicinales?

El hombre desde los tiempos más ancestrales ha sabido servirse del gran poder curativo que tienen las aguas que hoy se denominan mineromedicinales y que en la edad más antigua del hombre los manantiales donde brotaban estaban relacionados con un origen divino considerándose como un lugar sagrado. Los romanos han sido los grandes potenciadores de estas aguas en cuyo entorno crearon edificios de baños con amplias piscinas y saunas, convirtiendo estos espacios en lugares de reunión y placer o incluso fueron más allá y a partir de estas insurgencias surgieron asentamientos que llegarían a formar ciudades como ocurre con la antigua “Aquis Aurienses” que significa “Aguas de oro”, en lo que actualmente es Ourense.

Actualmente se denominan aguas mineromedicinales aquellas que han sido declaradas de utilidad pública por las diversas sustancias minerales disueltas que contienen y que por la elevada temperatura con que brotan de la tierra, tienen efectos beneficiosos para la salud, por lo que pueden ser utilizadas con fines terapéuticos. Dependiendo del porcentaje de sustancias minerales que contengan se utilizan para unas dolencias u otras y se clasifican en:

  • Aguas bicarbonatadas. Proceden de la reacción del cloruro sódico y sílice para formar bicarbonato sódico con aportación de sílice. Se trata de aguas incoloras, inodoras, transparentes con un cierto sabor alcalino, y con frecuencia carbogaseosas. Su uso principalmente es por vía oral, actuando en el organismo como un antiácido, por lo que son beneficiosas para las personas diabéticas ya que protegen la mucosa del estómago y aumentan la secreción biliar, además de eliminar el ácido úrico…
  • Aguas cloruradas. Ricas en cloruro. Su tratamiento por vía oral presenta una acción antidiurética y estimulante de la secreción gástrica y biliar, recomendándose en afecciones reumatológicas, dermatológicas, respiratorias…
  • Aguas ferruginosas. Presentan un alto porcentaje en hierro, por lo que a simple vista son claras y transparentes, pero en contacto con el aire toman un color rojizo o anaranjado. Son ideales para personas con personas con problemas de anemia por su poder reconstituyente, con problemas de tiroides, etc.
  • Aguas cálcicas. Son aguas ricas en calcio que actúan como protectoras del aparato digestivo, diuréticas, sedantes y en afecciones cardiovasculares como colesterol alto.
  • Aguas carbogaseosas. Su consumo estimula la secreción de jugos gástricos facilitando la digestión por lo que son muy recomendables en enfermedades digestivas, a la vez que son vasodilatadoras y favorecedoras en enfermedades cardiovasculares.
  • Aguas fluoradas. En su composición contienen flúor, por lo que ejercen una acción beneficiosa sobre la estructura ósea, en la formación y conservación de la dentadura o prevención de la osteoporosis.
  • Aguas magnésicas. Como su propio nombre indica son aguas ricas en magnesio, especialmente indicadas para facilitar el tránsito digestivo, la función hepática y la función renal, así como en el tratamiento de la arterioesclerosis y enfermedades cardiovasculares.
  • Aguas oligometálicas. También conocidas como aguas de débil mineralización. Favorecen la función renal, la eliminación de residuos por la orina y evita el riesgo de la formación de cálculos renales.
  • Aguas radiactivas. Su acción terapéutica se debe a la presencia de radón en su composición. Sus beneficios actúan sobre el sistema neurovegetativo, enfermedades respiratorias crónicas, problemas reumatológicos o trastornos psicológicos.
  • Aguas sulfurosas. Estas aguas son ricas en sulfuro. Tienen propiedades antialérgicas y antirreumáticas, también se emplean en tratamientos dermatológicos, otorrinolaringológicos y/o respiratorios crónicos.
  • Aguas sulfatadas. El sulfato es el componente más importante. Favorece las contracciones musculares del tubo digestivo y es protector del hígado por lo que se recomienda para enfermedades del aparato digestivo, malas digestiones, trastornos biliares y/o afecciones hepáticas.
  • Aguas sódicas. Estas aguas especialmente ricas en sodio presentan una gran acción antiséptica, pues dificulta el desarrollo de ciertos gérmenes, por lo que es muy recomendable en la recuperación de heridas infectadas, procesos catarrales, protección hepática, etc.

Principales balnearios en Europa

Alrededor de las aguas mineromedicinales a lo largo de los tiempos han surgido importantes establecimientos balnearios y hosteleros que con todo lujo de detalles ofrecen la máxima comodidad a sus clientes. Unos lugares en los que el trabajo de Hotel UP Consulting, una compañía especializada en servicios para hoteles independientes, hostales, apartamentos turísticos… así como en el diseño y desarrollo de páginas web, marketing hotelero, posicionamiento en buscadores, motor de reservas, etc. ha servido de gran ayuda y es que gracias a ellos se dan a conocer este tipo de establecimientos entre los que, entre otros, destacan los de las ciudades de:

  • Budapest (Hungría). Nombrada como la ciudad de los balnearios en 1934, tiene más de 118 manantiales.
  • Baden-Baden (Alemania). Las aguas de sus 12 manantiales vienen de más de 1.800 m. de profundidad alcanzando temperaturas superiores a los 60 grados.
  • Spa (Bélgica). Forma parte itinerario cultural europeo de las ciudades termales históricas.