Come naranja fresca y en fruta, es más nutritiva.

Naranjas

Tenemos asentado el zumo de naranja exprimido como una parte fundamental del desayuno. Nos da un chute de energía que nos predispone a encarar el día con optimismo. Los nutricionistas lo desaconsejan. Señalan que es más beneficioso para la salud comer la naranja entera que tomarla en zumo.

Para muchos de nosotros, un desayuno completo es tomarnos un café con leche, un vaso de zumo de naranja recién exprimida y una tostada; bien con aceite, tomate y sal o con mantequilla y mermelada.

Al parecer, esta no es la forma más correcta de comer la naranja. La naranja tiene una alta cantidad de vitamina C y de fructosa. Al tomarla en zumo todos estos nutrientes pasan de golpe a la sangre, lo que nos provoca una subida de azúcar. Si tomamos la naranja en fruta, sin exprimir, estos nutrientes y otros que tiene la fruta, los asimila el organismo poco a poco, lo cual es más beneficioso para nuestra salud. Este es un asunto en el que iremos profundizando a lo largo del artículo.

La naranja es una fruta que podemos comer durante todo el año. Los naranjos dan entre 2 y 3 cosechas anuales. Tiene una cosecha temprana que se produce los meses de septiembre y octubre y una cosecha tardía que se prolonga de noviembre a mayo.

Por tanto, es una fruta que podemos tomarla fresca cuando queramos. Y más en nuestro país, que somos un gran productor de naranja. La naranja forma parte de la dieta mediterránea. Una dieta valorada en el mundo entero por lo completa y equilibrada que es y por todos los beneficios que reporta a la salud. Una razón poderosa para que la naranja no falte nunca en nuestra despensa. Si nos acostumbramos a comer una naranja al día, nuestro cuerpo nos lo agradecerá.

Las naranjas maduran en el árbol.

Este es un punto interesante a abordar. Ya que nuestro país es un gran productor de naranjas se supone que las naranjas que consumimos son frescas y de calidad. No hemos tenido que traerlas desde la otra punta del mundo y conservarlas en cámaras frigoríficas para evitar que se estropearan. Si compramos naranjas en el supermercado es recomendable leer el cartel o la etiqueta  y asegurarnos de que son producto nacional. La fruta y la verdura de proximidad conservan mejor las vitaminas.

Ahora bien, la procedencia no es siempre sinónimo de calidad. Los almacenes y las grandes superficies suelen comprar las cosechas de naranjas por adelantado y reciben el fruto cuando aún está verde. Cuando le queda un poco para madurar. Se hace así porque una parte de la producción se destina a la exportación, y quieren prevenirse de que el fruto se eche a perder antes de llegar a los mercados de destino.

Esta forma de operar, aunque les sale rentable a ellos, no es la manera más beneficiosa para el cliente. Las naranjas maduran dentro de las cámaras frigoríficas y pierden en el proceso parte de sus vitaminas y nutrientes. El fruto no recibe los rayos de sol y la savia que sí recibiría si estuviera madurando en el árbol.

Los agricultores valencianos, que llevan siglos cultivando naranjas, lo saben. Siempre dicen que está más rica la naranja que comes cuando está recién recogida del árbol que la que compras en el supermercado. Son conscientes de que la fruta ha madurado en cámara o se ha conservado a base de frío para que durara más tiempo.

Hoy encontramos agricultores valencianos que venden sus naranjas recién cosechadas incluso por internet, como Cítricos Siscaret, una tienda online que vende naranjas cultivadas en los campos de Corbera (Valencia), yo las he probado y desde luego no tienen nada que ver con las naranjas del híper.

Los beneficios de la naranja. 

La Revista People dedica uno de sus artículos a analizar los beneficios que aporta el consumo diario de naranjas, una fruta presente en la dieta mediterránea y, a menudo, infravalorada por su aparente sencillez. Más allá de su sabor refrescante y de su uso habitual en zumos, la naranja es un alimento con un perfil nutricional completo que contribuye de forma significativa al bienestar general del organismo cuando se incorpora con regularidad a la alimentación.

Uno de los aspectos más conocidos es su alto contenido en vitamina C, un nutriente esencial para el correcto funcionamiento del sistema inmunológico. Esta vitamina favorece la producción de proteínas necesarias para reparar tejidos y células, lo que resulta clave en procesos como la cicatrización de heridas o la recuperación de infecciones. Además, la naranja aporta vitamina A, ácido fólico y minerales como el cobre, que participan en la formación de glóbulos blancos y refuerzan la capacidad del cuerpo para defenderse frente a virus y bacterias.

La salud cardiovascular es otro de los ámbitos en los que el consumo de naranjas resulta especialmente beneficioso. Sus antioxidantes ayudan a proteger las arterias del daño causado por los radicales libres, mientras que el potasio contribuye a regular la presión arterial. La naranja contiene pectina y vitamina B9, compuestos que favorecen la eliminación del exceso de grasa en la sangre y ayudan a mantener bajo control los niveles de colesterol, reduciendo así el riesgo de problemas cardiovasculares a largo plazo.

Se han observado efectos positivos en el funcionamiento de los riñones. Consumir naranjas puede ser útil para personas con tendencia a sufrir cálculos renales o molestias similares, ya que sus principios activos facilitan que la sangre llegue al riñón con una menor densidad, favoreciendo la filtración y el correcto funcionamiento de este órgano.

En el campo de la estética y la belleza, la naranja destaca por su papel en la producción de colágeno. Gracias a sus antioxidantes, ayuda a combatir el envejecimiento celular provocado por la exposición solar y la contaminación ambiental. Esto se traduce en una piel más firme, elástica y luminosa, además de un refuerzo de las articulaciones y los tejidos conectivos.

La salud de la vista también se ve beneficiada por el consumo de naranjas. La naranja es rica en betacaroteno, una provitamina que el organismo transforma en vitamina A, fundamental para el buen estado de los ojos. Su consumo regular puede contribuir a retrasar la degeneración visual asociada a la edad y a reducir el riesgo de cataratas, reforzando así la protección de la vista a largo plazo.

Mejor entera que en zumo.

La web sobre salud y nutrición Amaco Salud señala que es mucho mejor para el organismo comer la naranja en fruto o en gajos que beberla en forma de zumo.

Durante años se ha popularizado la idea de que un zumo de naranja recién exprimido por la mañana es sinónimo de salud. Es cierto que beber el zumo de tres o cuatro naranjas aporta una cantidad elevada de vitamina C y otros micronutrientes, y que tiene un efecto estimulante inmediato, ya que sus azúcares y vitaminas pasan rápidamente al torrente sanguíneo. El zumo puede favorecer la digestión al estimular la vesícula biliar y ayudar a reducir la sensación de pesadez después de las comidas copiosas. Sin embargo, desde el punto de vista nutricional, consumir la naranja entera ofrece ventajas claras frente a beberla en forma de zumo.

La principal diferencia está en la fibra. Al exprimir la naranja, se pierde casi por completo la fibra presente en la pulpa y en los gajos. Un componente esencial para la salud digestiva. Esta fibra actúa como regulador del tránsito intestinal, favorece una digestión más lenta y contribuye a mantener estables los niveles de glucosa en sangre. Cuando se bebe zumo, los azúcares naturales de la fruta se absorben de forma rápida, lo que provoca picos de energía seguidos de bajadas, mientras que al comer la fruta entera, el organismo asimila los nutrientes de manera progresiva y equilibrada.

Otro aspecto importante es la sensación de saciedad. Comer una naranja entera requiere masticación y ocupa más volumen en el estómago, lo que ayuda a controlar el apetito y a evitar el picoteo entre horas. Por este motivo, la naranja entera es una aliada en dietas de control de peso. Aporta pocas calorías, no engorda y, gracias a la acción de la vitamina C y la vitamina B9, contribuye a transformar los azúcares en energía y a facilitar la eliminación de grasas a través de la orina.

Al consumir la fruta entera, se aprovechan mejor sus vitaminas y minerales, ya que el cuerpo regula de forma natural la liberación y absorción de estos nutrientes. Esto reduce el impacto metabólico y mejora su aprovechamiento a largo plazo. La naranja puede tomarse en distintos momentos del día, como postre o tentempié, aunque algunas personas prefieren evitarla por la noche debido a su acidez.

El zumo, por el contrario, es una entrada en barrena de fructosa y vitaminas, que el cuerpo no ha procesado y que le cuesta gestionar. Mucha glucosa de golpe y nutrientes que  se pierden al filtrarse la sangre en el riñón.

A algunas personas, comer siempre naranjas en el postre les puede llegar a aburrir, pero tenemos otras opciones, como agregarlas a ensaladas y otros platos para no perder el hábito.

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