7 junio, 2021

Guía práctica para reconocer y degustar el mejor whisky

Guía práctica para reconocer y degustar el mejor whisky

El whisky es una de las bebidas alcohólicas más famosas y consumidas del mundo, gracias a que es un brebaje excelente para disfrutar de la sobremesa de cualquier comida o, divertirse aún más en una fiesta o reunión especial.

Sin embargo, no todos saben como reconocer cuando un whisky es bueno, y mucho es lo que se dice sobre la forma correcta de combinarlo y consumirlo. Por eso, aquí te ofrecemos una guía con todo lo que necesitas saber para elegir el mejor whisky y degustarlo como todo un experto, gracias a los consejos profesionales de SC Selección, especialistas en vinos y destilados de lujo.

Cómo reconocer un buen whisky

  1. Por su olor

El whisky es una bebida alcohólica y debe oler como tal. No obstante, ese olor a alcohol no debe eclipsar a otros aromas propios de esta bebida, como por ejemplo, sus matices a aromas frutales o a madera, los cuales deben ser perceptibles para el consumidor. De no ser así, el whisky de seguro está en mal estado o no es de buena calidad.

El olor de un buen whisky es uno de los elementos que invitan a beberlo. Si el olor falla, el whisky no será nada apetecible.

  1. Su sabor

A la hora de degustar un buen whisky, éste no puede irritar la boca ni el paladar. Sin importar su graduación alcohólica, el sabor del whisky no puede anestesiar el gusto, impidiéndole percibir el resto de matices de la bebida.

Si al probar un whisky, sólo sientes el sabor del alcohol, entonces se trata de uno de mala calidad. El sabor de un buen whisky debe impregnar la boca de notas frutales y recuerdos a barrica, dejando notas muy intensas en el paladar, pero nunca desagradables.

  1. No te fijes en el precio

El precio no es un indicativo de la calidad de un whisky. Aunque es verdad que la mayoría de whiskies con precios elevados suelen ser muy buenos, esto no siempre se cumple y al mismo tiempo, pueden encontrarse muchos whiskies que prueben su valía y sabor a pesar de no ser los más caros.  Lo que hay que tener en cuenta es cuanto cuesta un whisky en función de nuestro bolsillo y no como un prejuicio ante la alta o baja calidad de una botella.

  1. Que no tenga aditivos

Los mejores whiskies suelen evitar los aditivos que no son propios de la elaboración tradicional de esta bebida alcohólica. Por ello, uno debe fijarse en que la botella que se compre no contenga elementos que modifiquen el sabor genuino del whisky.

Por ejemplo, algunas marcas añaden ingredientes como el caramelo para intentar hacer su producto más comercial o enmascarar la presencia del alcohol; pero justamente este tipo de presentaciones son las que hay que evitar si lo que se quiere es consumir un buen whisky, ya que estos elementos lo que hacen es alterar la verdadera esencia del brebaje.

  1. El tiempo en barrica

Otro aspecto importante a tomar en cuenta a la hora de elegir un buen whisky, es el tiempo que paso en barrica durante su elaboración.

Tras ser destilada, esta bebida debe estar un tiempo mínimo en barriles dependiendo del tipo de whisky del que se trate. El tiempo varía según la denominación, pero ninguno baja del año de envejecimiento en barrica.

Incluso, hay algunas variedades muy selectas que requieren incluso una década de tiempo de maduración para adquirir su sabor particular, hasta adquirir ese matiz a madera tan propio de los buenos whiskies.

  1. Que admita algo de agua o hielo

Los buenos whiskies tienen un sabor muy intenso y particular. Sin embargo, esto es difícil de percibir para los paladares más inexpertos, que irán entrenando su experticia con el paso del tiempo y del contacto con el elixir.

En caso que quieras apreciar las notas de sabor desde el principio, tendrás que ayudarte de una pequeña cantidad de agua o hielo. A diferencia del refresco, el agua es una mejor opción ya que no matará el sabor de la bebida, sino que más bien rebajará un poco su intensidad, permitiendo al paladar percibir más fácilmente los contrastes que posee.

  1. Su color

Aunque el color no es tan determinante como sucede con otras bebidas, si funciona como un indicativo del estado del whisky.

El aspecto depende de muchas variables, entre las que se encuentran elementos como el tipo de madera de la barrica y los colorantes utilizados en el proceso de elaboración; siendo los tonos más comunes el caoba, el cobre y el de oro viejo. Si el color del whisky que vas a adquirir no posee estos colores, puede ser un aviso de que no es apto para el consumo o es de mala calidad.

  1. Rastro en copa

Un buen whisky suele dejar un rastro perceptible en la copa al que no todos le prestan atención, pero si que sirve como una prueba muy sencilla de que el whisky en  nuestro vaso es de calidad.

Al agitar levemente el recipiente en el que lo bebemos, el whisky deja una estela impresa en sus paredes. Esto nos ayuda a deducir que el whisky en cuestión debe ser algo denso y menos líquido en comparación con otras bebidas alcohólicas.

  1. Su edad

La edad de un whisky es fundamental a la hora de valorar su calidad y sabor. Cuanto más tiempo pasa, esta bebida suaviza aún más su gusto y permite percibir mejor todos los matices que posee.

Sin embargo, hay que tener cuidado, ya que a partir de una cierta cantidad de años, el whisky tiene el efecto opuesto y más bien comienza a perder calidad.

Normalmente, el momento álgido de esta bebida se produce en torno a los diez o doce años desde que se realizó; momento a partir del cual, comenzará a perder cualidades y sabor.

  1. Etiquetado

Muchos de los elementos que ayudan a reconocer un buen whisky están detallados en la etiqueta de su botella.

Hablamos de características como el año de elaboración, su composición de ingredientes y el uso o no de cierto tipo de barricas. Sin embargo, aunque la información en la etiqueta es muy útil, por si sola no puede decirte si estás haciendo una buena o mala compra, y deberás igual tomar en cuenta los demás aspectos de esta lista.

Cómo degustar un buen whisky

En respuesta a toda la confusión en torno a la forma correcta de degustar un whisky, la verdad es no hay una forma “correcta” o “incorrecta” de hacerlo. Lo que importa es disfrutarlo a nuestro gusto.

Sin embargo, si existen algunas técnicas que pueden aumentar la experiencia de beber whisky, haciéndolo aún más placentero, por lo que hay que considerar pequeñas recomendaciones antes de llegar al whisky mismo. Alguna de estas son:

  • Se recomienda usar un vaso bueno y sólido, como por ejemplo un vaso corto con un fondo grueso, si está bebiendo su whisky limpio, o con un poco de agua o hielo. Mientras que para las bebidas de whisky «largas», se suele usar una «copa alta»: un vaso alto, delgado y de lados rectos.
  • Para disfrutar de la experiencia completa, se tiene que comenzar por deleitarse en el aroma del whisky, al igual que sea hace con los vinos y la mayoría de las comidas.
  • Saboree los matices del whisky, dejándolo rodar libre sobre la lengua, antes de dejar que se deslice suavemente hacia abajo.
  • Como dijimos anteriormente, un buen whisky presentará una amplia gama de sabores y aromas, muchos de los cuales es posible que le resulten familiares. Disfrute el gusto de saborear e identificar estos diferentes sabores, que se sentirán de una forma única en cada paladar, teniendo ciertos elementos que son más fuertes para algunos que para otros.
  • Por supuesto, la experiencia no está completa hasta discutir los sabores que se descubren con amigos en alguna reunión especial.

 

¿El whisky se sirve con hielo?

Este es otro de los grandes dilemas sobre la forma de consumir whisky. Sucede que al agregar hielo al Scotch se le convierte en un trago más refrescante, pero también puede cambiar significativamente el perfil de sabor a medida que diluye el whisky; y es que enfriar el Whisky tiene el efecto de enmudecer algunos sabores y mejorar otros.

 

Para encontrar un equilibrio que funcione, hay que tener en cuenta la cantidad, forma y tamaño del hielo, así como la medida del whisky. Mientras más hielo haya en el vidrio, más lento se derretirá, y el impacto será, por supuesto, mayor en una sola medida que en un doble.

Por ejemplo, algunas personas prefieren usar un solo cubo de hielo grande o incluso una bola de hielo para demorar la velocidad a la que se derrite. Otra opción es invertir en algunas piedras de whisky, hechas de metal o esteatita, para usar como reemplazo del hielo. Así, estas te proporcionarán un buen trago de whisky frío, sin los efectos de la dilución.

Finalmente, debes saber que si enfrías su whisky escocés, el acto de tomar pequeños sorbos y saborear cada uno hará que la temperatura suba rápidamente. Así, a medida que el whisky se calienta, el sabor va evolucionando, permitiéndote experimentar un amplio espectro de sabores.