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¿El cloro afecta a los dientes?

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Seguro que con la llegada del verano tienes ganas de disfrutar de las piscinas. La Asociación Española de Profesionales del Sector Piscinas explica que en España hay más de 1,3 millones de piscinas.

Debes saber que el exceso de cloro de algunas piscinas puede dañar diferentes partes del cuerpo como los ojos, los oídos y las piezas dentales.

Además, sus agentes químicos pueden resultar corrosivos para el esmalte. El odontólogo Iván Malagón señala que «el cloro provoca una descompensación muy fuerte con el pH de la saliva. Un exceso puede afectar a nuestra salud bucodental, produciendo una alteración en el esmalte de los dientes y estimulando la aparición del sarro».

Las personas que están más de seis horas en el agua a diario sufren el ‘sarro del nadador’, con esta afección pueden aparecer manchas marrones o amarillentas en los dientes.

El experto recomienda las piscinas de agua salada. «De hecho, en odontología se utiliza el agua salada para ayudar a eliminar infecciones y para la cicatrización de heridas. Por tanto, el contacto con este tipo de aguas no repercute en la salud bucodental».

Varios estudios han descubierto que los deportistas acuáticos profesionales
tienen una mayor probabilidad de sufrir periodontitis y gingivitis.

Los dentistas aconsejan que para evitar la aparición de estas patologías, los deportistas deben extremar la limpieza dental y si tienen manchas en las piezas dentales, se pueden eliminar con un blanqueamiento dental. También pueden hacer enjuagues frecuentes con agua mineral o del grifo.

«El pH de la saliva está, normalmente, entre 6,5 y 7, el cloro provoca que el pH del agua esté entre el 7,2 y 7,6. Esto hace que las proteínas de la saliva se descompongan muy rápido y se creen depósitos en los dientes del deportista. Las bacterias se adhieren a esos depósitos más fácilmente, formando así la placa bacteriana y el sarro, que es esa misma placa bacteriana mineralizada por culpa del aumento del pH», añade Malagón.

Los profesionales de Clínica Clavero informan que bucear puede causar dolor en la mandíbula si no sabes colocarte la boquilla del regulador de aire. En esta práctica es muy común el ‘síndrome de la boca del buzo’ o barodontalgia, se trata de un problema causado por el cambio de presión de aire, sobre todo si el buceador tiene empastes, encías inflamadas o caries.

«En vacaciones es el momento en el que solemos practicar más deporte, por eso en verano es cuando más traumatismos dentarios se producen. Si vas a practicar deportes de contacto, no olvides ponerte un protector bucal y recuerda que, en caso de traumatismo, es necesario acudir urgentemente a un dentista», informa el
Consejo General de Dentistas.

El cloro también puede acarrear daños colaterales en la piel, en los ojos y el pelo. El agua de las piscinas puede alterar la flora bacteriana de la piel, porque el nivel de pH es superior al de la epidermis, lo que se traduce en una piel con más acné, más seca y más dermatitis.

Las personas con dermatitis atópica si practican natación a diario pueden empeorar su afección. Los especialistas explican que estas personas pueden utilizar una crema que crea una barrera entre el agua y la piel.

Las personas que no tengan problemas en la piel deben ducharse inmediatamente después y aplicarse una crema hidratante, para evitar que la piel se reseque.

El cloro también puede causar picor y
conjuntivitis en los ojos. Para evitarlo usa gafas de buceo y hidratantes oculares para lubricar el ojo. Los oftalmólogos aconsejan que te quites las lentillas antes de entrar en la piscina.

Si pasas muchas horas en la piscina tu cabello estará seco, quebradizo, débil y sin brillo. Incluso, los cabellos teñidos se vuelven más frágiles y porosos, porque están más debilitados debido al tinte.

Los cabellos teñidos con tonos claros adquieren un color verdoso, pero esto no se debe al cloro, sino al sulfato de cobre, una sustancia que se añade al agua para eliminar los hongos.

Si quieres evitar tener una melena seca y sin brillo, te aconsejamos que te laves el cabello nada más salir de la piscina, opta por un champú hidratante y aplica mascarillas con regularidad.

Para los cabellos teñidos, es mejor usar champús que contengan EDTA (ácido etilendiaminotetraacético) u otros ingredientes que descompongan y eliminen los metales.

Tanto si es una piscina pública como si la tienes en tu jardín, ponte el gorro porque te ayudará a que el cabello no esté tan en contacto con el cloro. ¡Disfruta de tus vacaciones y sigue las recomendaciones de los expertos!

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