25 noviembre, 2015

Vivir siempre está de moda

Vivir siempre está de moda

¿Qué está más de moda: alquilar un apartamento o comprarse un piso en propiedad? ¿Qué se lleva más en los últimos años: las ciudades dormitorio o pequeños pueblos en los que la vida es mucho más familiar y tranquila? ¿Cuál es la tendencia en viviendas: siguen siendo la de los chalets, en la medida de lo posible, o el piso ha tomado terreno durante la crisis? Os confieso un caso personal: mi pareja y yo llevamos una temporada con la idea de cambiar de casa. En principio, teníamos pensado mirar pisos en Daganzo, una de las localidades más cercanas a nuestros trabajos. Sin embargo, tras mirar bastante y darle vueltas al tema, lo cierto es que no sabemos muy bien si la idea de un chalet es tan lejana como la veíamos al principio de la búsqueda.

Si nos alejamos del centro, las localidades más pequeñas ofrecen un importante descenso en los precios que se manejan por la vivienda. Los expertos no coinciden en aventurar si el precio seguirá bajando, se mantendrá estable o empezará a subir en los próximos tramos de tiempo. Lo que sí parece claro es que será difícil, casi imposible, que vuelvan a situarse en el volumen económico que llegaron a alcanzar antes de que estallase la denominada como burbuja inmobiliaria.

De esta forma, las opciones se han emparejado mucho en cuanto a precio y calidad de servicios. Nuestra inmobiliaria en Daganzo asegura que es un buen momento para lanzarse a la compra, pero que, si no estamos del todo seguros, el alquiler sigue ofreciendo una garantía de calidad similar o incluso mayor que la que disponía con anterioridad. La realidad del alquiler, de hecho, ha cambiado drásticamente en los últimos años. El miedo que ha ocasionado el gran crash de la vivienda ha llevado a que muchos posibles compradores se hayan replanteado sus opciones de adquisición de la vivienda por un alquiler, incluso por un alquiler con derecho a compra, también denominado como leasing en términos puramente empresariales, aunque para las viviendas no se suele utilizar con frecuencia.

Sea cual sea la necesidad o el deseo de los nuevos habitantes, en Fresno Inmobiliaria, consultada como fuente y ejemplo para este artículo, aseguran que las opciones son múltiples. Y que ninguna se va de precio como lo hacía en el pasado más cercano. Evidentemente, dentro de unos límites, claro; no será posible comprarse una mansión inmensa en la que perderse por el mismo precio que un piso de ochenta y cinco metros cuadrados en el centro de Cobeña, por ejemplo. Sin embargo, sí se han equiparado en cierto modo los precios de los chalets de Cobeña con los que barajan las ventas de dúplex en otras localidades cercanas como Algete. Existe una cierta equiparación del precio por metro cuadrado. Sobre todo si atendemos a estas zonas, un tanto alejadas del radio más céntrico, en el que se encontrarían otras poblaciones y localidades como Alcalá de Henares, la zona más cara del Corredor del Henares, Torrejón de Ardoz, San Fernando de Henares o Coslada, ordenadas según cercanía al núcleo central de Madrid y, evidentemente, por precios, de inferior a superior, excepto la ciudad cervantina, cuyos precios ascienden por niveles superiores al resto, quizás por su condición cultural, turística y de cierto prestigio.

No obstante, cualquier solución que se elija, es conveniente que se acuda a los expertos inmobiliarios de la zona. Es decir, si hemos decidido comprar un dúplex en Algete, lo mejor y más recomendable es acudir a una inmobiliaria en la zona, que seguramente baraje, comprenda y sepa elegir mejor cuáles son las zonas de interés y cuál es el precio a convenir que mejor solución ofrece, ya sea para una venta como para un alquiler. Obviamente, si lo que pretendemos es vender nuestra vivienda, el proceso es el mismo. Quizás en este caso sea todavía más necesario, ya que la venta de un inmueble siempre conlleva una serie de fases de complejidad y las inmobiliarias, para evitar esos trámites al cliente, suelen llevar a cabo todo el recorrido de la transacción. Para que cualquiera que sea el negocio con la vivienda, no se frustre por motivos ajenos a comprador o vendedor.

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