21 abril, 2016

Tendencias: decoración recargada

Tendencias: decoración recargada

¿Sabéis que la moda actual en decoración ha pasado de vintage a barroca? Es horrible y lo digo en serio. En estos últimos años hemos pasado de poner muebles súper modernos con líneas rectas y diseños futuristas a empezar a poner muebles de estilo vintage en todas las estancias, y hasta ahí la cosa va muy bien, pero es que ahora estoy viendo cierta tendencia a seguir retrocediendo aún más en el tiempo y ya hay diseñadores que incluyen en sus catálogos muebles de estilo barroco o rococós… horrendos según mi gusto, aunque para gustos los colores claro está.

Analicemos la cuestión.  Lo vintage puede quedar muy bien, estamos de acuerdo en eso, e incluso si retrocedemos un pelín más tampoco pasa nada porque he visto algún diseño de mueble colonial que es una auténtica pasada. En rakoda.es, por ejemplo, tienen unos muebles Amadeus a precios bastante buenos que son una preciosidad, pero claro… el estilo colonial no es el barroco, porque de ahí ya la gente ha tirado la casa por la ventana y ha empezado a fijarse en muebles recargados y llenos de ornamentos.

La semana pasada, la madre de una amiga mía, se compró un recibidor para la entrada que parece  el escritorio de Sísí Emperatriz con espejo incluido. Es blanco roto con los bordes en dorado y con adornos celestiales en ellos, y cuando digo “celestiales” me refiero a angelitos y querubines. Incluso tiene una lazada en la parte frontal del mueble a la que es imposible no mirar.

Ahora que si nos gusta ese estilo estamos de suerte porque resulta que venden mil adornos y muebles de Sara Montiel, “barato barato”. Por lo visto los hijos de la artista han decidido desprenderse de buena parte del contenido de sus casas de Madrid y Palma y os puedo asegurar que no hay nada más barroco que los muebles que tenía esta mujer.

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Sencillez y buen gusto

Yo soy de las que piensa que poner más de un cuadro o dos en una habitación es pasarse así que imaginad lo que pienso de esa manía de recargarlo todo hasta el punto de que no puedes ver un rincón vacío, limpio. Me pongo nerviosa, me agobio, os lo juro.

Yo prefiero las estancias discretas, con armonía y sencillez que dan un  toque hogareño y sin demasiados lujos. Me gusta esa simplicidad y poder ver hueco en las paredes… será una manía pero me gusta ver el color de la pintura qué queréis que os diga…

Es como esa moda que había hace unos años de llenas las paredes con fotografías de tamaño pequeño o mediano. En un metro cuadrado de pared podías ver colgadas unas 15 imágenes diferentes y yo no sabía si catalogarlo de hortera, de presunción o de egocentrismo porque vamos, cada invitado que entrara en la estancia podía verte a ti o a tus hijos en veinte poses diferentes: sonrisa por aquí, sonrisa por allá, tumbados, un besito, con paisaje, sin paisaje… ¡Con lo bonito que queda tener una única foto a buen tamaño que te recuerde un momento de tu vida especial y poder tener el resto de la pared limpia, sin estorbos!

Supongo que yo, que siempre he ido la moda, he llegado a un momento en la vida en la que me toca ir en contra porque me niego a seguir esa tendencia y me negaré siempre.