30 noviembre, 2015

Pizza calentita, un manjar de dioses

Pizza calentita, un manjar de dioses

Yo no sé si os pasa a vosotros pero yo ya no sé cómo hacer para que mis pizzas lleguen calentitas a casa. Que sí, que puede parecer una tontería, ¡pero no lo es! En lugar de llamar por teléfono  para que me traigan las pizzas a domicilio suelo ir a por ellas porque te hacen ofertas de 2×1 y cosas así pero claro, cuando llego a casa, muchas veces, ya las tengo frías. Me han dicho que en esta web puedo comprar bolsas térmicas para pizzas pero es que me resulta un poco ridículo, pueden llamarme hasta friki, aunque al paso que voy lo mismo me arriesgo y las compro porque empiezo a estar un poco harta.

No soy una persona que le pida mucho a la vida pero me encanta salir los viernes del trabajo, pasarme por mi pizzería favorita y comprar un 2×1 en pizzas para llegar a casa y cenar con mi pareja frente al televisor, que pasa salir de fiesta ya están los sábados ¿no? Y me repatea llegar a casa y tener que meter las pizzas en el horno para calentarlas porque se han quedado frías ¿Es mucho pedir que lleguen calentitas y poder sentarme directamente a cenar en cuanto llegue? Yo no lo creo.

Y es que es un gustazo eso de llegar y que te tengan la cena preparada y tú no tengas que hacer nada, salvo sentarte delante del plato. Es un lujo que nosotros nos permitimos los viernes porque el resto de la semana, como salimos los dos tarde, no nos podemos permitir y tampoco vamos a estar comprando comida preparada todos los días así que sólo lo hacemos una vez a la semana que parece que eso no hace daño, ni a nuestro bolsillo, ni a nuestro estómago.

Lo malo es que ahora resulta que hacer lo que hacemos también es malo. A ver… por lo visto cada vez sacan más cosas dañinas para nuestra salud y ahora la culpa de que engordemos puede ser de nuestra casa. Por ejemplo, unos consejos que dan es que no tengas tanta tecnología: Tablet, ordenadores, consolas, televisores… porque tener todo eso implica estar mucho tiempo sentado y el sedentarismo  es enemigo de la salud. Otra cosa: según un estudio de la Universidad de Massachussetts, pasar mucho tiempo en el sofá da hambre ¿y qué pasa si tienes hambre? Pues que comes. Es decir: que engordas.

También aconsejan no estar demasiado cómodo. Manda narices ¿eh? Pues sí, como lo oís. Dicen que eso de “sofá, peli y mantita” es erróneo porque se crea una atmósfera demasiado acogedora en el salón ¿se puede tener una atmósfera demasiado acogedora? Es que para mí eso es incomprensible. Y lo mejor de todo: tener la casa demasiado caldeada también engorda. ¡Juas! ¡Con lo friolera que soy yo! Sólo me faltaba quitar la calefacción. Dicen que cuando más alta es la temperatura menos energía gastamos y, por tanto, más engordamos. ¿Pues sabéis digo yo? Que os de a todos. Yo voy a seguir con mi ritmo natural, con mi mantita, mi sofá, mi calefacción y mi pizza ¡calentita!

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